Pues este estilo de interiorismo se le atribuye al diseñador y pintor sueco Carlo Larsson. Nacido en 1853 en el seno de una familia pobre, logró ingresar en la Academia de Arte de Estocolmo. Pero su vida sufrió muchos altibajos y tuvo momentos muy duros de pobreza, incluso planteándose el suicidio. Conoció a su esposa y musa Karin Bergöö, también artista y su vida cambió. Sin embargo, y a pesar del aumento de sus ganancias, mantuvieron una sencillez y practicidad en su hogar nada propios de la época. Mientras las vajillas eran recargadas, los colores usados apagados y las maderas nobles transformadas con tintes oscuros, ellos optaron por vajillas de un solo color, una decoración cálida con tonos neutros y blancos, maderas nobles naturales y colores que evocaban a la naturaleza de su entorno, muebles prácticos para la vida cotidiana. Esto acabó llamándose estilo escandinavo.
Este estilo, propio de los países de Noruega, Suecia, Finlandia y Dinamarca, aprovecha la escasa luz de la que disponen en estas latitudes. Se caracteriza por estancias amplias y techos altos, decoración sencilla basada en la naturaleza. De aquí, usar maderas claras y estampados de flores. Destacar con colores vivos algunas piezas como cojines, algún sillón, un cuadro. Muebles funcionales con líneas simples, la combinación de mobiliario antiguo y nuevo, amplios ventanales que permitan dejar pasar toda la luz posible. Todas estas pautas dan forma a este estilo.
Os he hecho como siempre, un recopilación de fotos en las que podáis apreciarlo mejor, y cómo no, obtener algunas ideas para vuestros hogares. Prestad atención a los colores, la escasez de muebles, cuadros, lamparas... sólo lo justo. También destacan los muebles, algunos de la abuela combinados con piezas modernas y vanguardistas, el uso de diferentes sillas para la mesa comedor, usar piezas como escaleras o sillas a modo de estanterías o mesitas de noche... Un desorden ordenado y muy confortable.

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